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Semana de 9 días en Pipa

morada dos ventos playa

La Posada Morada Dos Ventos regala 2 noches a la estadía semanal en el Nordeste de Brasil

A lo largo de 10 kilómetros de costa, Pipa posee 11 playas en las que se pueden encontrar desde piscinas naturales hasta impresionantes acantilados. Es la única playa en Brasil con bahías donde se pueden ver y nadar delfines Su clima tropical se traduce en que hay calor y días lindos asegurados todo el año.

Sin embargo, este pueblo de pescadores que se adaptó al turismo, aún es desconocido para la mayoría de los argentinos. Por ello, la Posada Morada Dos Ventos creó la semana de 9 días: quienes reserven una semana antes del 12 de febrero, van a tener dos noches extra de regalo. 

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Queremos que los argentinos conozcan las increíbles playas desiertas con delfines, dunas y acantilados de Pipa. Un paraíso que desarrolló una amplia oferta gastronómica, lugares para practicar surf, windsurf, kite, todo con mucha onda, tranquilidad y plena seguridad. Por eso creamos esta semana de nueve días para facilitarlo.

 

Jakob Mastenbroek, propietario de la Morada Dos Ventos

Con una puntuación de 9.1 en booking, Morada Dos Ventos es un establecimiento turístico internacional de capitales europeos. Se destaca por la amplitud y confort de sus espacios. Los 12 amplios departamentos estilo bugalow ofrecen en 80 metros cuadrados todas las comodidades. Se complementan con la tranquilidad de su jardín tropical y sus tres famosas piscinas circulares de aguas frescas y templadas.

El encanto pueblerino

morada dos ventos

El desarrollo aparentemente desordenado de Pipa le da un carácter único incluso dentro de Brasil. Sus calles empedradas, con farolas, dan la sensación de que las cosas se ordenan al azar. Sin embargo hay un estricto cuidado respecto a las alturas y características de las construcciones para mantener ese estilo inimitable. Su arquitectura combina techos de tejas, maderas típicas y colores cálidos. Sus calles son de adoquines, suben y bajan y se conectan con arterias de arena, decoradas con palmeras, cocoteros y una gran vegetación.

La Rua Dos Golfinhos es la calle principal, paralela al mar. Por la noche se transforma y se colma de puestos de artesanías, barcitos y restaurantes para todos los gustos. Hay muchos con música en vivo donde se puede escuchar forró o samba reggae y en la calle se pueden ver jóvenes practicando capoeria, es un paseo obligado.  El clima se refleja en la vestimenta: hawaianas, vestidos y bermudas, nada tacos ni ropa muy producida, ante todo la comodidad.

La gastronomía es variada, se puede probar el acai con leche condensada, banana y granola, degustar la tapioca, una comida típica de la región Norte y Nordeste del Brasil que se hace con harina de mandioca y puede tener relleno salado de queso chedar, provolone, jamón, tomate, orégano; o dulce con chocolate o goiabada y queso. Los creppes son riquísimos y muy baratos y se suelen comer los pinchos de queijo asado en la playa.

Una de las actividades  recomendadas es un paseo en barco para ver las playas desde el mar con una parada especial en la Baia dos Golfinhos para ver delfines en estado salvaje.  Entre las playas más tradicionales se destaca esta Bahía, la Praia do Madeiro, la del Centro  y la Praia do Amor.

Para arribar a Golfinhos se  camina por las arenas desde la playa del centro. Hay que consultar el horario de las mareas que la aíslan cuando suben y estar atentos para ir y volver. Es una amplia bahía, con frondosos acantilados detrás y calmas aguas delante, en la que se ven los famosos delfines de Pipa y se puede nadar junto a ellos. Es la más tranquila, en su primera parte con reposeras, venta de refrescos y alimentos y luego amplios espacios salvajes. El paraíso dentro del paraíso.

La Praia de Madeiro es una bahía de fácil acceso.  Amplia, bella, con servicios y espacios desiertos es otro lugar privilegiado. La del centro está en el corazón de Pipa, con todos los servicios, barracas, aromas y colores es la preferida de los locales. Allí amarran las embarcaciones para los paseos acuáticos, se forman piscinas naturales y es EL sitio para tomar un trago antes de caminar por el centro cuando baja el sol. La Playa Do Amor es amplia, muy bonita y famosa para practicar surf y kite por su oleaje. Cuando la marea baja, en la zona derecha más apartada cuenta con magníficas piscinas naturales, perfectas para relajarse.

El atardecer en la playa de Tibau do Sul es para aplaudir. Por un lado, el mar, por el otro, la entrada a la Lagoa de Guaraíra y, enfrente, dunas casi vírgenes. En medio de todo, la puesta de sol detrás de la laguna y las dunas. El mar es ideal para nadar y las aguas tranquilas son casi una piscina, recordando que el agua en el nordeste es cálida. Cerca, los lugares increíbles continúan: las playas en Barra do Cunhaú, el río Curimataú , el Pontal y las Playa das Minas, la preferida de las tortugas marinas para hacer su desove, entre otras maravillas.

En síntesis, por sus playas, por su onda por sus posibidades y por la Morada Dos Ventos con sus piscinas circulares y su semana de nueve días con sus dos noches de regalo, Pipa y Dos Ventos es el lugar ideal para conocer, disfrutar y relajarse, el primer lugar cuando decidas viajar.