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Carmelo: los caminos de Baco al otro lado del río

Dejamos el auto y nos embarcamos hacia un puerto cercano, repleto de bicis, viñedos y copas para disfrutar

Bienvenida a esta ciudad que comparte nuestro río

CARMELO, URUGUAY.- Podría ser un barrio de Buenos Aires pero tiene un límite natural que lo separa y un ritmo pueblerino que no se parece en nada al de los porteños. Carmelo es un bohemio pueblo de campo, con título de ciudad, perteneciente al Departamento de Colonia. Son sólo 70 kilómetros rectos que lo separan de Buenos Aires. Posa su geografía sobre el Arroyo de Las Vacas que desemboca en el Río de La Plata. Es el km cero de un río que casi bautizamos sólo como argento, pero que a esa altura hasta huele diferente y sus aguas resultan mucho más amables.

Tres horas de viaje en catamarán desde el Tigre. Luego uno podrá moverse de una forma más sustentable en bici. La mayoría de los alojamientos las ofrecen a sus huéspedes para recorrer los Caminos del Vino. Entre ellos nos perdimos y disfrutamos de algo más que una copa de Tannat.

Posadas entre vides

Los alojamientos rurales son los más buscados y hay opciones para cada presupuesto. A poco más de  5 km del Puerto, en el corazón de la campiña de San Roque, nombre que ilustra la capilla sobresaliente del pueblo, descansa Campotinto, una posada que fusiona sus servicios junto a un restaurant y una bodega propia.

La casa de hospedaje dispone de 4 amplias habitaciones, bajo nómina de ciudades italianas. Tiene detalles de campiña que encantan, como los sombreros a disposición para cuando el sol no da tregua.

Las vistas desde los ventanales recrean la retina y le aportan al cuerpo otros horarios. La amabilidad de Veronique, su gerente, hacen que todo resulte sencillo y acogedor. El mobiliario, de época, nos acerca a otros tiempos al igual que toda la vajilla utilizada. Pero sin dudas, la vedette con la que se regodea la vista es la viña. Basta con atravesar la puerta del restaurant para avistar el paisaje y perderse en ese horizonte de uvas con algún “medio y medio” (mitad vino, mitad espumoso).

El terroir propicia la calidad de los vinos premium de esta bodega que elabora etiquetas en partidas limitadas. Sus estrellas son Tannat, Moscatel de Hamburgo y otros varietales, junto a la producción de un espumante.

En un conservado casco antiguo se encuentra la sala de degustación y salones que ambientan con creatividad a la hora de algún evento.

Todo se puede degustar en el restaurant: vinos y exquisitos productos de su huerta orgánica. También, programar una tarde de té. Y si prefiere estar más cerca de los frutos de la vid, un picnic a merced de queso y vino será una gran elección para sentir la esencia de Carmelo.

Con acento francés

Tomando la ruta 21, a unos 11 km al norte del centro de Carmelo, las opciones tienen otro glamour. Sin castillos galos, una hermosa arboleda acompañará el recorrido. Saliendo de este paisaje se encuentra Narbona Wine Lodge. Pertenece a la cadena de Relais Chateaux y ensambla alojamiento y viñedo. Pocas habitaciones pero las suficientes para aventurarse a una lujosa y apacible estadía.

Todo es buen gusto, restauración. Piezas antiguas que combinan perfectamente con algunos toques modernos. En la integrada una bodega no son los rasgos campechanos los que predominan. La sala de barricas y estiba lo sorprenderán, como así también el lugar donde duermen las botellas ambientado para degustaciones y eventos distinguidos.

Entre los varietales cultivados se encuentran Pinot Noir, Petit Verdot, Viognier y Syrah, además del Tannat propio del terruño uruguayo. Algunas parcelas de las 50 hectáreas que ocupa este complejo son utilizadas para la plantación de árboles frutales destinados a la elaboración de mermeladas y almíbares. También para la producción de galletas, quesos, dulce de leche, pasta seca y aceite de oliva que utilizan para el consumo propio, para el mercado local y para su propiedad hermana en Punta del Este. Vale la pena guardarse un momento para la elegante degustación que ofrece Narbona. La propuesta inicia con un recorrido por el lodge. El final es exquisito: una experiencia sensorial que bucea entre algunas etiquetas de sus vinos maridados con sus propias delicias.

Cada vez más  viajeros eligen este destino. A la paz campechana y la gastronomía le sumó una excusa enológica más que bondadosa entre sus atractivos, pues mientras cae el sol sobre las vides beber una copa de Tannat resulta un encanto.

+ Info www.uruguayturismo.com.ar

Posada Campotinto: www.posadacampotinto.com

Narbona Wine Lodge: www.narbona.com.uy